De uno en diezmil al ochenta por ciento

Una de las muchas historias de las se compone Master Keaton, de Urasawa y Katsushika (es verdadera devoción lo que sentimos en esta casa por Urasawa) habla de una cosecha de vino excepcional. Château Lajonchee 1944 cuenta la historia de la última botella de vino de una cosecha legendaria, vendimiada en la Segunda Guerra Mundial en mitad de una batalla y protegida de los nazis por un trabajador y un heredero absurdamente obstinados. También cuenta la historia de la falta de rentabilidad de un Château tradicional dedicado a la producción artesana de vinos de gran calidad y su abrupta conversión en una empresa moderna centrada en la producción de beneficios. Permitidme destriparos la historia (es solo una de las cientos que forman Master Keaton, se puede leer la obra entera sin perder ni un poquito del interés solo por saber cómo acaba esta historia en particular).

Un hombre anglo-japonés con una botella de vino en la mano
¿Es esta la cara del mejor detective del mundo? (Sí, que se joda Batman)

Durante cuarenta años, la botella ha estado en la bodega de Château, esperando. Durante cuarenta años, la botella ha servido para representar el recuerdo de lo que hicieron y del pequeño milagro que consiguieron conjurar al heredero y al trabajador. Durante cuarenta años, a la sombra de su legendaria historia, ha ido ganando cada vez más valor hasta convertirse en una botella que un personaje de la historia estima que podría valer 1.500.000€ en una subasta (para haceros una idea, la botella de vino más cara jamás vendida en la vida real valió menos de la mitad de eso). Durante cuarenta años, en las manos del heredero obstinado y del igualmente obstinado trabajador ahora convertido en mayordomo, el Château ha ido perdiendo rentabilidad, no porque se hayan tomado malas decisiones, si no porque su modelo basado en la calidad no es capaz de competir con un capitalismo que beneficia a los modelos basados en la cantidad. Durante cuarenta años, el heredero y el trabajador han compartido la idea de que cuando la vida les superase, compartirían esa botella de vino y podrían seguir adelante. Al final, el heredero se ve obligado a utilizar esa botella como aval para conseguir un crédito que permita modernizar la explotación. Al ser una botella tan importante, se hace una ceremonia de entrega y se asegura la botella. En la ceremonia, el heredero deja caer (aposta) la botella al suelo, rompiéndola y haciendo desaparecer para siempre el milagro.

Un niño dormido apoyado en el hombro de un hombre más mayor en ropa de trabajo y boina
(Ya he contado esta escena)

Durante toda la historia, Marguerite, la nueva esposa del heredero se encarga de representar los interés económicos modernos. Es una administradora y empresaria feroz y audaz dispuesta a tomar todas las decisiones necesarias para que el negocio comience a generar beneficios, desde deshacerse de las antiguas cubas de madera para cambiarlas por cubas de resina a aplastar parte de los viñedos para hacer sitio a la construcción de un local nuevo y más grande. El heredero va con ello contra lo que le dice su corazón, porque sabe que es casi imposible mantener la actividad produciendo pequeñas cantidades de vinos de mucha calidad. Hay una escena en la que Marguerite le dice que hasta ahora lo que han producido son vinos magníficos que solo 1 de cada 10.000 personas es capaz de apreciar y que lo que tienen que hacer es producir de forma que se pueda mantener una producción estable y similar año tras año que, aunque de menos calidad, sea suficiente para convencer al 80% de los bebedores de vino. Este proceso no es exclusivo del vino. Todos los mercados se han homogeneizado en procesos y resultados porque da más dinero intentar engatusar a una mayoría de clientes con un producto de menor calidad que hacer un producto de gran calidad para una pequeña minoría (de hecho, hay un slogan de una cerveza que es esta última frase tamizada por un equipo de márketing). Es bastante conocido que en los EEUU no tienen sanidad pública pero a cambio tienen pasillos de supermercados con cuatrocientas marcas de mayonesa en las que el producto cambia imperceptiblemente entre sí.

Una mujer rubia con gafas que dice "Soy una mujer independiente, a diferencia de las mujeres del pasado"
(Todo el dinero es de su marido)

En este blog en el que única y exclusivamente hablo de literatura puede parecer raro que traiga una entrada sobre vino, incluso aunque sea hablando de un libro que habla sobre la historia de este vino, pero el lector obstinado y audaz puede darse cuenta (y seguramente lo habrá hecho ya) que todo lo que he dicho aquí se aplica al sector editorial ni de que lado se encuentra quien escribe esto. Porque se puede pensar que en la vida real no merece la pena jugarse la vida por vendimiar unas uvas, pero seguro que hay muchos que opinan que tampoco merece hacerlo por leer un libro (y esos últimos seguro que se equivocan)

Creative Commons License
Except where otherwise noted, the content by Khë is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International License.