One Piece y el valor de la risa

Si tuviera que explicarle a alguien que no lo haya experimentado de qué va One Piece con algo más de profundidad que simplemente “shonen de piratas”, lo primero que diría es que es una historia que va de reírse. 30 años y casi mil doscientos capítulos para construir una historia sobre lo importante que es la risa. Si tuviera que explicarme un poco mejor, diría que es una historia sobre la importancia de la voluntad y de la libertad y de los lazos que forjamos con aquellos que nos ayudan a conseguir que el espíritu humano pueda florecer, contada con un elenco de cientos de personajes que entre todos no juntan un puñado de neuronas, ambientada en un mundo en el que puedes encontrar cualquier cosa que estés buscando en una historia.

Straw Hat Crew
Las dos de los lados son las únicas con un cerebro funcional (falta el otro que también lo tiene que es un tiburón ballena que hace kárate)

Entre todas las opiniones que he escuchado respecto a One Piece (y han sido muchas, esta historia lleva años siendo una obsesión para mi) hay una que se repite y con la que no estoy de acuerdo: que One Piece se ha convertido en el manga más vendido de la historia porque sus temas básicos nos resuenan a todos. Y no estoy de acuerdo porque creo que One Piece es tan popular por muchos motivos, pero principalmente porque lleva décadas publicándose. Si, pienso que en general Oda (y su equipo) han conseguido mantener una calidad narrativa y artística bastante sorprendente para una historia tan larga, pero lo cierto es que no creo que se pueda discutir que el motivo de que se haya convertido en el manga más vendido de la historia es que ya era el manga más popular cuando el manga era algo de nicho en occidente. El tsunami de popularidad que ha experimentado en los últimos años este medio ha conseguido empujarle a unos números de los que no es difícil fardar, pero olvidar que ha pasado por lo menos veinte años siendo una historia y un medio que quedaba bastante alejado de la cultura más popular es hacerse trampas al solitario.

Shonen, por si quien lee esto no lo sabe, es una de los “géneros” en los que se divide tradicionalmente el manga y que se refieren a sus demografías objetivas. En este caso, “shonen” se refiere a historias dirigidas a público masculino joven (en el mismo sentido que el “young adult” de la narrativa). Este género es, en occidente al menos, el indiscutiblemente dominante en lo que se refiere a popularidad y la gran mayoría de historias pensadas para esta demografía utilizan una serie de clichés muy marcados y esperables, de forma similar a como cualquier género narrativo hace lo mismo. One Piece lo hace también, no voy a engañarme solo porque me guste. Luffy (el del sombrero de paja y poderes de goma) es un protagonista típico de este tipo de historias, las tramas de la mayoría de los arcos consisten en pegarle un puñetazo muy fuerte a un malo malísimo concreto y cada personaje es innecesariamente único. Lo que One Piece si que tiene ya desde el comienzo una diferencia muy notable respecto a la gran mayoría de shonens, que es el posicionamiento social de sus protagonistas. Un protagonista de shonen es, por lo general, algo que podría pasar por una analogía de policía o de un agente de las fuerzas especiales. Si, muchas de estas historias tratan precisamente de que alguna parte del status quo está jodida y de que el protagonista consigue cambiarlo por su forma especial de ser o de hacer las cosas, pero prácticamente ninguno de ellos tiene a su protagonista siendo un criminal y, que yo sepa, ninguno de ellos va más allá en su planteamiento de querer conseguir un mundo en el que todos vivan en paz. A One Piece en general y a Luffy en particular no les interesa un mundo en el que todos puedan vivir en paz, si no un mundo en el que todos puedan vivir en libertad, porque una paz absoluta solo puede conseguirse oprimiendo a muchos y todos los oprimidos tienen la legitimidad para luchar contra sus opresores. El valor que One Piece le da a la libertad es absoluto: es aquello por lo que siempre merece la pena luchar, pero la libertad para todos implica entender que algunos, incluso aunque nos caigan bien, incluso aunque no seamos capaces de entenderlo pueden elegir lo contrario de lo que elegiríamos nosotros. Es por eso que Luffy tarda exactamente dos capítulos en ayudar a alguien a convertirse en Marine (son el ejército del Gobierno Mundial y previsiblemente los antagonistas principales de Luffy y sus compañeros piratas).

Luffy pegando un puñetazo a un dragón celestial
Esta escena es equivalente a un niño iraní dando un guantazo a Donald Trump

Uno de los detalles a priori menos importantes del mundo en el que se ambienta One Piece es que cada personaje (o, en algunos casos, cada tipo de personaje) tiene una risa particular. Esto, con tantos años de publicación y tantos personajes apareciendo, ha llegado a niveles un poco absurdos en los que hay personajes que se ríen de formas bastante alejadas de lo que sería una risa normal (dereshishishi es un ejemplo, Gaba gaba gaba es otro), pero no por ello pierden la importancia del detalle: son una representación de la identidad de quien se ríe así y sirven para diferenciarlos claramente de cualquier otro. Es un detalle en el que se concentran todos los temas que trata One Piece y el mensaje que Oda quiere dar se destila hasta quedarse en el mínimo posible. Es una expresión única y particular de la libertad que se siente y de la alegría que esa libertad trae necesariamente consigo. Pero, ¿por qué una risa? El medio del cómic ciertamente permite expresar los sentimientos de los peonajes que aparecen en ellos de multitud de maneras, muchas de ellas más adaptables a un medio escrito y fijo como el dibujo. Podría haber utilizado el aspecto visual de los personajes para representarlo (y de hecho Oda ha publicado bocetos de los cambios físicos que sufrirían los personajes según la historia avanzase en su favor o en su contra) o podría haberles puesto un sombrero cada vez más ridículo, o máscaras, o nuevas transformaciones típicas del género, pero Oda eligió representar la individualidad y la libertad con la risa.

Yo creo que hay dos motivos. El primero es que la risa ha sido tradicionalmente un elemento relacionado con la subversión y la expresión espontánea. Te ríes cuando algo te hace gracia a ti particularmente, pero hay momentos en los que no es de recibo reírse. Para más información, Umberto Eco por boca de Jorge de Burgos (casi al final de la novela). El segundo motivo, que yo creo que es incluso más importante, es que la risa es algo público. Cuando alguien se ríe, los que están cerca se enteran de que se está riendo y si la libertad te trae felicidad, reírse comparte esa felicidad con los que tienes cerca. Porque One Piece es una historia de piratas que trata sobre la libertad, sobre la voluntad individual y sobre que esas cosas se hacen más grandes cuando se comparten con las personas que queremos. Reírse es compartir nuestra libertad. Puede que debamos tomar nota.

One Piece Gol D. Roger laughing
Pocas veces me he encontrado una catarsis como la que esta viñeta me causó
Creative Commons License
Except where otherwise noted, the content by Khë is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International License.